Marzo, 26, 2008

SOBREPESO

I

Los músculos,
proyecciones
voluptuosas
de la gravedad.

II

El amor nos
eleva,
hasta que la mortalidad
pellizca nuestro cuerpo
y lo satura de peso

para entregarlo
sin piedad alguna
a la gravedad,
y al dolor de sentir
el envenenamiento
del espíritu con la
carne.

III

No importa
cuanto se eleve
el pensamiento,

el organismo
siempre lo obliga a
descender.

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