Octubre, 21, 2008

Sentir el sol


Renunciar por un momento a la suavidad de las esqueléticas sombras de los árboles, y solo dejarse entregado en cuerpo a la furiosa explosión distante de la estrella que viaja la actualidad formal del mundo. Transformar ese estado ardiente del tiempo en líneas de voluptuosidad gritadas por la progresiva ampliación solar del corazón; que en su aumento de frecuencia es esparcido por la consciencia, creando la sensación de tener el cuerpo encima de latidos enterrados y proyectados hasta una superficie de fibras verdes, que según mi sistema nervioso, cosquillean en mi espalda.

Seguir ahí, mientras el cuerpo comienza a traducir el sol en un liquido que el amor conoce muy bien, un líquido que produce un olor que según su memoria puede producir atracción sexual o simplemente chucha.

Desesperarse un poco, pero no moverse, porque a continuación ha llegado el verdadero placer de sentir encima la volatilidad de una sombra arrojada por los átomos de una nube.

2 maullaron

  1. Gran experciencia. Hacía rato que no escribía, ya lo estabamos extrañando. Olvido escribir sobre la pequiña que produce el sol sabanero, que es de lo mejor en estas tierras tan cercanas al cielo.

  2. ;)

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