Septiembre, 6, 2007

la realidad, una cuestión de percepción

Nuestros sentidos nos construyen una realidad pertinente a nuestras capacidades, y esta, solo es un fragmento de la realidad verdadera, ¿pero entonces, es posible la existencia de una realidad inicial y pura? 

De la realidad pienso lo siguiente; esta no es una plataforma en donde las partículas se ubican sin alterar la superficie, más bien es una tela en donde se sostienen y se cubren. Esta tela (realidad) sufre deformaciones por los distintos tamaños y formas de las diversas partículas que allí se encuentran, ocasionando en cada partícula un entorno diverso por las distintas deformaciones en la tela, convirtiéndose este fragmento deformado por la forma de la partícula en un modelo de realidad.
Esto nos haría entender a la realidad construida como un resultado de las características del individuo.  

La realidad en donde existimos es una realidad deformada y por ende cada individuo construye su propio punto de vista, (y este punto de vista es una ramificación de la realidad, una distorsión de la distorsión) en cada ramificación el individuo conoce la realidad por medio de la construcción de su  creación con la percepción y en esta creación su  conocimiento se configura y se rige, ocasionando la  aparición de la susceptibilidad  de enfrentarse a una serie de sucesos contaminantes en el ambiente puro de su realidad. 

Vivimos y nos adaptamos a la deformación; nuestros sentidos la moldean, pero entonces; ¿el constructivismo es un placebo que alivia el desconcierto de realidad?, de cierta manera estoy de acuerdo, pues lo único que podemos saber de la realidad “total” es su ausencia y esta ausencia solo es evidente cuando chocamos contra un limite de nuestra construcción, sin embargo, mientras no chocamos nos conformamos con lo proporcionado por esta. 

El entendimiento  de la naturaleza es el resultado de una organización previa de nuestro intelecto; “reinventamos la realidad y la redescubrimos”, termínanos siendo creadores y creados, al mismo tiempo. Esta vivencia en nuestra propia construcción nos puede conducir a puntos de peligro, por ello es pertinente estar protegidos y no caer en la elaboración de una realidad individual a base de un “constructivismo tautológico”, pues este tipo de construcción puede estimular en su posible desmoronamiento, el factor critico de no estar donde se creía estar.
 
Adaptarse en una construcción en donde la repetición crea un entendimiento estrecho nos condiciona a vivir influenciados por verdades reducidas. En este estado se estimula la creencia en donde estas verdades extienden sus nidos y fecundan la cotidianidad, anestesiando con su presencia el intelecto y este solo despierta, cuando las circunstancias extienden la realidad construida, apareciendo como resultado de su despertar brusco dos caminos:

 La locura o la liberación.

“Es inevitable y necesario construir nuestro conocimiento, pero debemos estar atentos a no construir, (inconscientes) nuestro propio encarcelamiento”. 

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