Febrero, 15, 2008

La actriz

En ese momento, dominas el futuro y lo memorizas, porque necesitas que tú vida sea una práctica.
Vives en un mundo con márgenes, en el cual puedes tachar cualquier sensación,
y lo haces con el odio, porque prefieres amarlo todo.

lees y obedeces; gritas, lloras, ríes, pero no eres tú, eres una tinta con cuerpo, tus parpados son fieles a las comas, sientes en renglones.
Los latidos del corazón no los dicta tú cuerpo, sino los párrafos del libreto. Tus sentidos perciben con formato.

Mueves tus músculos con ortografía y contorsionas como marioneta de un lenguaje ajeno, las palabras circulan por tus venas, y las devoran.

Desapareces y te dejas consumir por un mundo que solo puedes nombrar y sentir en el momento indicado, el recuerdo se convierte en tú pensamiento.

Entonces hablas, y respiras y te alimentas de lo que no existe, porque eres ficción, una proyección con sentimientos y demasiada sensibilidad…

Duermes en los puntos suspensivos y tus sueños rasgan el papel, lo atraviesan y encuentran otro libreto, diferente porque es de carne, escrito con el idioma suave de lo sutil y lo puro, interpretado por millones de neuronas que audicionan para actuar en alguna de tus emociones; las reales.

 

 

 

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