El planeta franja
Dos horas de químico y saliva tardo su lengua en llevarlo hasta el planeta franja.
En este planeta Silencio sintió la vida hasta el punto de que su sensibilidad quedara tan frágil como una telaraña atravesada en una puerta.
Las imágenes y los sonidos aumentaban la temperatura de sus sentidos, su consciencia se expandía como el mercurio.
Con sus pestañas rasgaba la luz mientras el movimiento inusual de sus ojos le hacía creer que podía tocarla, sentía en sus pupilas la excitación de un gato.
La concentración amplificaba el sonido de su respiración hasta convertirlo en tormenta, sus pulmones creaban tímidos sismos, el frío atrofiaba sus músculos.
En ese momento descubrió que su cuerpo movía ese planeta, encontró por un momento en el universo, la órbita de su cerebro.
Sintió en el dedo un corazón que dejo algunos de sus latidos dibujando mas caminos en el laberinto de su huella…
