Abril, 22, 2008

El ÁRBOL

En sus tenis hay mas memoria de mundo que en su cabeza.
A veces siente que el pasto esta cansado de sostener su peso, que las imágenes se aburren en sus ojos y que preferiría usar mas la saliva que las palabras…

Un día se subió en un árbol a sentir como la gravedad hundía los palos en su piel, a ver como las hojas cortaban el cielo y la luna, a cambiar el destino de algunos bichos, porque su comodidad era una catástrofe debajo de él. Se movía y se creía viento por el sonido de las ramas, las hojas en el suelo narraban sus pasos mientras con su corpórea seguridad se burlaba de la gravedad, que solo esperaba un resbalón para saciar su sed de vampiro.

Su debilitada capa animal permitía el paso del profundo frío añejado en las cortezas con grietas de cerebro, mientras con la cabeza descolgada miraba las cicatrices que las raíces marcaban en el concreto. Sentía inconfundibles ganas de volar, deseaba que el árbol lo disparará como a un pájaro para vivir en el viento y componer música que solo sabe bailar el sol. Silencio en ese momento solo hubiera querido estar en el cielo viendo los complejos de personalidad de las nubes…

Espero por un momento, aunque sabía que no sucedería, espero… hasta que su estilo de vida lo obligo retornar al suelo, que aún seguía poseído por ese Jesús con mas cara de modelo que de profeta.

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