Octubre, 29, 2008

Sentir sueño


Estar sentado, queriendo estar cómodamente acostado y con los párpados extendidos sobre los ojos, para dejar de sentir el contacto del tiempo y las actualizaciones del espacio.
Pensar en la cama, en su suavidad, en su calor reverberado de mi propio cuerpo, en el abismo de la inconsciencia que se abre y arroja cada concepto en idealizado vértigo, a las profundidades de un mundo que naufraga a la deriva, perdido en las corrientes de un lenguaje desbordado de las fronteras del yo.

Solo desear dormir, para romper o evadir por un momento las conexiones virtuales que constantemente la existencia crea, atando cada una de mis acciones a los enlaces de la universal red del destino.

Sentir los párpados pesados y el frío en los pies de un cielo desnudado de sol. Pensar muy lento y con la poca inteligencia que un capricho mantiene activa.

Percibir todo con mucho sueño; mejor dicho, con la pureza de no querer reflexionar.

Octubre, 21, 2008

Sentir el sol


Renunciar por un momento a la suavidad de las esqueléticas sombras de los árboles, y solo dejarse entregado en cuerpo a la furiosa explosión distante de la estrella que viaja la actualidad formal del mundo. Transformar ese estado ardiente del tiempo en líneas de voluptuosidad gritadas por la progresiva ampliación solar del corazón; que en su aumento de frecuencia es esparcido por la consciencia, creando la sensación de tener el cuerpo encima de latidos enterrados y proyectados hasta una superficie de fibras verdes, que según mi sistema nervioso, cosquillean en mi espalda.

Seguir ahí, mientras el cuerpo comienza a traducir el sol en un liquido que el amor conoce muy bien, un líquido que produce un olor que según su memoria puede producir atracción sexual o simplemente chucha.

Desesperarse un poco, pero no moverse, porque a continuación ha llegado el verdadero placer de sentir encima la volatilidad de una sombra arrojada por los átomos de una nube.

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