Noviembre, 19, 2008

Peso


__ Peso, un paso al frente__ Sí, era su momento, la voz había pronunciado su nombre con la misma claridad y contundencia que había utilizado con los anteriores, pero, ¿porqué tenía que obedecer?.

Decidió quedarse en su lugar, conformándose con el diminuto dominio que tenia en ese definido espacio. Esa era su decisión, conservarse poderoso en el territorio de lo ya conocido, seguir con la absurda idea de ejercitar su inteligencia al resolver con eficacia todos los problemas generados por el predecible ambiente de su continúa rutina.

Esperaba con expectación alguna reacción; un castigo, un consejo, la muerte… algo, necesitaba que su decisión desencadenara una respuesta inesperada, para sentir dentro y fuera de su cuerpo el fluir de un suceso que justificara su rebeldía. Solo deseaba obtener un camino alterno al propuesto por el sistema en el que se encontraba, para ser único y capaz de afrontar el mundo de la incertidumbre con la sincera velocidad interpretativa de su sensible cerebro. Pero nada extraño sucedía, Peso seguía en ese mismo lugar dispuesto por la distribución matemática del universo, mientras miraba con temor a su alrededor las secuelas de su estúpida elección.

__Soy un cobarde.

He luchado por crear algo, por entregar momentos de mi corazón en palabras o imágenes, he soñado con un arte que haga parte de mi cuerpo y que pueda narrar mi absoluta vida de un segundo o de un año, me he emocionado al creer que tengo la fisionomía de un artista por sentir el corazón en las manos.
He desarrollado una inmensa sensibilidad que fuera de mi resulta ser tan solo un tímido impulso, no encuentro una coherencia a la cual enlazar mis aleatorias conductas de vida, hasta ahora solo he quemado la materia con las chispas de alma que cada día intentan encender mis pensamientos para iluminar lo que ahora solo son tinieblas__.

Peso se quedo ahí, sin poder dar el paso hacia adelante ya que un extraña fuerza virtual se lo impedía, la decisión había sido tomada y tenía que afrontarla.

La voz hacia él jamás se volvió a pronunciar.

Julio, 17, 2008

Pulso, un paso al frente__ sabía que ese sonido había pasado por los millones de oídos que se encontraban a su alrededor, pero que en ninguno de ellos había sido tan contundente como en ese momento era en los de él, escuchar esa voz significaba levantar un pie y arrinconar todo el peso del planeta proyectado en su cuerpo sobre el otro, luego, tratar de mantener el equilibrio, mientras su decisión se convertía en miles de ordenes que obedecía todo su organismo para desplazar por el aire el pie levantado, que mas adelante caería pesadamente a su inevitable rutina gravitacional. Caería y repartiría de nuevo todo su peso para poder arrastrar un metro de mundo bajo su cuerpo, un mundo que cambiaría drásticamente, cuando la sensación de no pertenecer a la multitud en la que se encontraba lo llevara a descubrir su individualidad, su existencia propia y especial, que le haría sentir por primera vez la soledad y el exceso de saliva cuando el silencio palpita en el cerebro y derrama todo el universo sobre la lengua.

__Diga lo que tiene que decir__ escuchó cuando termino de dar el paso hacia adelante.
No se asusto por el largo tiempo que llevaba en silencio, ni por lo ambigua que le parecía la segunda orden, ni por no tener nada que decir… No temía, solo se sentía tranquilo y liviano, ya que al fin podía respirar todo el aire que quería, ahora podía percibir una gran porción de mundo y no los retazos que antes veía entre los espacios que se creaban cuando todos los cuerpos cambiaban de posición, todo era diferente porque se sentía libre, con vida.

El paisaje era hermoso; un cielo blanco y voluptuoso, con agujeros azules y árboles que se movían como gatos acariciados… Pulso solo dejaba que sus sentidos se movieran como una hoja que el viento atrapa y acaricia sobre la piel del mundo, no buscaba ni esperaba nada, solo se dejaba mover como si flotara en el ombligo del océano.

El tiempo transcurría, pero él no lo sentía como una presión, sino como una sutil renovación que dilataba la belleza de cada árbol, de cada roca, de cada pájaro… No quería presionar nada para llegar a un pensamiento, ni esforzarse en decir algo, él solo quería disfrutar del placer de percibir en total amplitud.
Sin embargo, la voz no se había pronunciado porque si, todo lo que sucedía era preciso, su libertad, su placer, su voluntad, su belleza… Todo ello constituía su destino, cada movimiento lo conducía a lo que tenía que decir, porque cada decisión se acomodaba a la lógica de su existencia.

Tuvo un repentino suspiro que llamo la atención de sus ojos, los cuales se inclinaron y se quedaron observando por un largo momento el movimiento de la respiración que SUBÍA y bajaba, SUBÍA y bajaba, SUBÍA y bajaba… Luego escucho el sonido que se producía cuando el aire penetraba su delgada nariz y lo unió con el movimiento de su pecho, logrando de esta forma sentirse muy profundo y azul, muy inmenso y salado. La sensación era cada vez mas grande ya que sus sentidos se encontraban totalmente concentrados en ese movimiento, ya no sentía pecho ni pulmones, ahora sentía otra cosa, algo que lo absorbía y transformaba, que lo conducía a lo que tenía que decir.

__En luna llena, los suspiros son muy grandes__ dijo pulso__ y cuando su lengua se detuvo, el mundo cambió de lugar cada una de sus partes, todo se había movido como el mugre de una sábana sacudida, su cuerpo ya no se encontraba dentro del mismo paisaje.

__Tengo el cabello aplastado sobre este inmenso cilindro de mar café petrificado, en donde los pájaros recargan sus cuerdas vocales para narrar la caída de los colores. La estrella baja y en las montañas la sensualidad aumenta por el fuerte contraste, las nubes se mueven en constante deformidad y untan sus puntas con los accidentes de color que el circulo con ilusión de diámetro lunar deja en su huida. Las sombras empiezan a liberarse del limitando contorno de los objetos cuando se unen entre ellas como nubes oscuras de un cielo verde, la luz disminuye y las sombras parecen gotas de mercurio derramado.
Algunas flores relucen con tanta fuerza que parece como si su color revotara y se relejara en el cielo, que en este momento se ve como un jardín licuado.
Mis párpados no se atreven a interponerse entre mis ojos y el cielo, no entiendo como cabe tanto color en los delgados tubos de mis retinas, nunca antes había visto un cielo tan estallado por la caída de una estrella que a una mano de distancia de la montaña, convierte esta hora en un tributo a la voluptuosidad, a la fuerza de las cosas cuando pareciera que brillaran por si solas.
Todos los colores siguen esta hermosa huida celestial que en algunos minutos abrirá el impactante abismo en donde las cortinas de la consciencia se rompen y el sentido de la visión adquiere mayor uso y privilegio, poco tiempo me separa de los puntos luminosos que explotaron esto que ahora soy, este cuerpo que el cerebro expande y deforma como una nube, este organismo que acá sentado encuentra la nitidez cuando no se adhiere a nada, este ser descubriendo que no es una persona sino un momento, porque, ¿para qué preguntar quien soy, si yo soy lo que es cada instante?.

El azul se oscurece con cada punto que aparece, el tiempo ahonda cada vez mas el cielo de imágenes atemporales, de estrellas que son una ilusión, que vemos ahí, pero que en su presente tal vez ya no lo están, porque todo lo que vemos a distancia es ya un pasado que está ante nosotros como si fuera un presente.
Siento que se acerca el motivo que me arranco de la correcta visión de mi cuerpo, lo siento y ahora lo veo en una esfera que emerge de las montañas narrando lo que la estrella hace a mis espaldas. Emerge con una luz prestada y flota en el comienzo del cielo con la pesada ayuda de la tierra, flota y me ilumina y convierte los suspiros en el tamaño normal de mi cotidiana respiración. Ahora mi pecho crece con la misma porción de aire que antes solo lo levantaba un poco, crece y alcanza a quedar en paralelo con mi mentón, crece y en la boca un sabor a arena se manifiesta cuando arrojo aire por mi nariz.

Julio, 2, 2008

Frío

 
Sentir la depresión de un sol sin planetas
que nunca a curado la joroba de un tallo
ni empujado las sombras de un pétalo violeta

con una memoria vacía de días, sin un racimo
de paisajes para enamorar una retina,
ni un cielo en donde colgar su arte,
ni un polo en donde refrescarse,

vagabundeando en su galaxia, sin una flor que narre sus pasos
o se alimente de su elevada fiebre,
sin una consciencia a la cual llenar de colores

deseando firmar una piel con puntos cafés,
soñando ser el cómplice del amor de los cuerpos y proyectar su temperatura
en la unión de éstos,

sin el recuerdo erótico de un cerebro
desnudado de párpados.
Ignorando el sonido de los relámpagos capturados por el mar,
ardiendo con el silencio de una selva muda.

Junio, 16, 2008

La sociedad de ser uno mismo

 

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__Frío, un paso al frente__ escuchó muy a lo lejos entre la inmensa multitud en la que se encontraba.
Sabía que no tenía más opción que obedecer, pues era llamado por esa extraña voz, la que todos esperaban, la que algunos temían y otros amaban, la que se producía en el anonimato. __diga lo que tiene que decir__ volvió a escuchar y sabía que era lo ultimo que escucharía, el llamado siempre era el mismo para todos.
Frío no habría su desértica boca, su cuerpo temblaba como si en vez de corazón tuviera una roca ardiente que le hervía la sangre y se la brotaba de frenéticas burbujas, el miedo lo dominaba, no sabía qué sucedería si habría la boca, solo sentía el vértigo de una mariposa que orbita torpemente una candente farola amarilla.
Suspiro tan profundamente que se sorprendió al notar la altura de la ola que había pasado por su pecho, levanto los ojos y los sumergió en el profundo cielo azul, parpadeo muy suavemente y en un instante, el miedo se convirtió en el deseo de que su lengua boxeara con su paladar.

__La variedad de los objetos, es el sonido de la lluvia__ dijo frío__ y de repente ya no se encontraba al frente de una multitud, ya no se encontraba bajo un profundo y limpio cielo azul. Ahora estaba solo, en una casa, con ropa diferente y bajo un techo que estallaba la composición de las gotas que caían del cielo, se sentía muy solo, aburrido, con un clima diferente en las pestañas, con abismos tan profundos en el estómago, que hacía dudar sobre la distancia que había entre su ombligo y su espalda.
__Sé que la vida es perfecta, pero yo no la vivo así, todos mis días son iguales, porque todos ellos encuentran en mi memoria un amplio basurero.
Sé que debería conmoverme por los hermosos y complejos movimientos de mis pulmones, pero no puedo, porque solo siento lo mas notorio, nunca he sentido el movimiento de una célula, todo lo que sé de lo que no puedo sentir me lo han susurrado las maquinas, tengo un cuerpo que no me pertenece, porque yo soy el que menos actúa favorablemente en él.
Despierto y abro los ojos y digo __ otro miserable día más__ ¿vale la pena el intenso e imparable trabajo de todo mi organismo para que yo articule esa frase que siempre me ordena el día y lo cubre con la pesada atmósfera de la tristeza?. No sé, solo sé que aquí continúo, parado en un universo demasiado preciso, que aún no entiendo como controla la locura de poder percibirlo.
Camino y siento el dolor de no poder liberar a mi corazón de su función de órgano, quisiera practicar el sincero ejercicio en los labios que acelera el ritmo cardiaco, pero no. Todo siempre se arruina, pocas cosas son tan efímeras como la felicidad.

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Gathacol.net