septiembre, 4, 2008
Maullar

 

La quinta noche bastante lluviosa sucedía afuera, mientras varias gotas caían por un roto de la teja hacia un punto de almohada, un punto de cabello y un punto de suave piel.

agosto, 29, 2008
Maullar

 

La cuarta noche tenía en su piel un recuerdo líquido de las nubes, aun quedaban algunas gotas intactas colgando de hojas y licuando puntos de mundo; alrededor todo se encontraba plasmado de una humedad incoherente.

El gato caminaba el infinito entre las piernas de la niña y la mariposa intentaba impedir la decisión que ya se encontraba arrancando uno de los pétalos de la flor y dirigiéndolo a la pequeña boca de descongestionadas vías gustativas; ya era inevitable detener la secuencia que mas adelante la retornaría al peso original de su cuerpo.

No había terminado de caer totalmente el pétalo en la pequeña lengua, cuando los filetes nerviosos ya habían enviado su veredicto al cerebro que con voz de niña decía __¡que extraño!, sabe a pelo mojado__.

agosto, 26, 2008
1 Maullando

 

La tercera noche también estaba fría, pero no tanto como la anterior. Esta era una noche de estrellas y rasguños de nubes, de audiciones de lobos, de fuertes discursos caninos y de una luna con medía cara maquillada de luz ultravioleta.

Esta vez la niña esperaba al gato y a la mariposa con un poco de impaciencia, ya que cuando subía al árbol tenía plena seguridad de encontrarlos allí. Miraba a todos lados, el mas mínimo ruido la hacía saltar de emoción, hasta los más débiles movimientos ejercitaban intensamente su corazón.

La niña recargo su mejilla en la palma de la mano y se quedo mirando fijamente al árbol que de un momento a otro comenzó a moverse como el parabrisas de un carro, el árbol se sacudía a gran velocidad, cada una de sus hojas interpretaba el viento con particular contorsión, se movía y se movía, arrojando hojas por todos lados, hasta que todo el árbol vibró de tal forma que ya no parecía que estuviera poseído por el viento, sino por millones de mariposas verdes que con su individual aleteo hervían todo su color.

__Hola__ dijo el gato que fantasmagóricamente había aparecido y se encontraba sentado atrás de ella__ mira esta noche, es hermoso darle la espalda al sol y sentir el profundo vértigo celestial de estar bajo una noche que en realidad es un impactante abismo, tan profundo, que el cielo se puede llegar a sentir como un vacío capaz de retar al estómago mas temerario, es tan real esta sensación, que cuando levanto la cabeza inmediatamente mis uñas reaccionan por el instinto de la caída.

__ Tienes razón__ dijo la niña__ sin sol el cielo es un agujero, en donde todos nosotros caemos cuando los párpados se cierran y el peso de la tierra desaparece de nuestros cuerpos.
Somos livianos, cambiamos de cuerpo, abandonamos la coherencia, estallamos la memoria en millones de mundos… Todo es posible, cuando bajo este abismo rodeamos nuestros sentidos con las blancas venas de una almohada…

Ahora entiendo que la vida solo se siente cuando encontramos semejanzas sensoriales de nuestro cuerpo con el entorno, cuando escuchamos sonidos que ya han sonado en nuestros cuerpos, y los relacionamos, y convertimos un cielo en un estómago, porque con la relaciones pertinentes la imaginación nos puede transportar; una cosa es imaginar al árbol que tenemos en frente de otro color, y otra muy distinta es observar cierto movimiento del árbol, relacionarlo, y sentir escalofrío al imaginar que no son hojas lo que se mueven sino millones de mariposas verdes. Saber relacionar los movimientos del universo con la información percibida, es la única forma de crear un modelo de realidad totalmente propio, tal vez mágico.

La niña bajo la mirada del cielo al notar que de la cara del gato se había desprendido un sutil movimiento; era la mariposa, que se había alejado del bigote y ahora volaba torpemente hacía la parte trasera del techo.

La niña se levanto junto con el gato y la siguieron, hasta que la encontraron parada en una flor que tenía en sus pétalos el anhelo de todos los impresionistas, era una flor pequeña que había nacido en la herida de una teja, una flor solitaria que convertía ese fragmento de techo en un raro boceto surrealista.

Arriba de la flor dos diminutos orificios aspiraban su aroma con inocente placer, desplazando por la ruta pulmonar un olor que justificaba la existencia de ciertas neuronas que le permitían a la voz dentro de su cráneo decir__ ¡huele a mundo mojado!.

Los pétalos de la flor aleteaban en sincronía con la fuerza de succión que producía la satisfacción olfativa de la niña (en ese momento la mariposa había regresado a los bigotes del gato para no arruinar el vinculo que comenzaba a crearse entre la flor y la niña).

__Esta flor es la luna que dirige la voluptuosidad de mi océano pulmonar__ dijo la niña

__¿Quieres decir que esto no es una flor?__preguntó el gato muy excitado.

__Para mi no lo es, ya que el aroma de esta flor actúa en mi pecho como la luna en el mar. Respirar es como tener una ola; imagina que todos los humanos estuviéramos desnudos acostados unos al lado de otros, nos veríamos como un mar de piel flexionado por cada respiración. Para mi cuerpo esta flor es una luna, porque en su aroma esta la estatura de mis olas.

agosto, 25, 2008
Maullar

 

La segunda noche estaba muy fría, parecía que iba a llover… La niña espero a que sus padres le besaran amorosamente la frente y le desearan felices sueños, luego se mantuvo inmóvil en la cama hasta que escucho un pellizco en la pared que la dejó en mediana oscuridad. Abrió tímidamente un ojo y notó que ya se encontraba sola, se levanto rápidamente y abrió la ventana, salió y se trepo al árbol que todas las noches la arropaba con sus sombras, luego subió la cantidad de ramas necesarias para alcanzar la altura del techo.

La niña se bajo de una ancha rama del árbol y callo suavemente en el techo, y como era de esperarse ahí estaban el gato y la mariposa, solo que esta ves vio que la mariposa estaba colgaba de la punta de un bigote, hacía parecer como si el rostro del gato estuviera adornado con una flor que creía que sus pétalos eran alas, le parecía muy bonito como la mariposa convertía ese bigote en un delgado y transparente tallo.

__ Hola __ dijo el gato __ hace un poco de frío, pero es soportable gracias a la inmensa pijama de nubes que nos cubre, es una noche diferente, no hay estrellas, pero en cambio esta sonando la hermosa ópera de los sapos.
Percibe lo que esta noche te ofrece y descubrirás todas las cosas que relucen cuando las estrellas se colocan máscaras de nubes, en tus sentidos está la luz que ilumina la belleza de cada cosa , eres un faro que ordena las sombras de cada objeto.

La niña entendía porque el gato le había dicho todo eso; si pensaba en la hermosura de las estrellas opacaría la hermosura de las nubes, sabía que si añoraba la noche anterior no podría disfrutar de lo que la reciente noche le ofrecía. Entendía que tenía que vivir cada momento en el mas puro presente, sin intentar maquillarlo con adornos de su memoria.

__Hace frío __ dijo la niña __ siento como si la noche me electrocutara, no puedo dejar de temblar, me muevo como el agua cuanto esta hirviendo, vibro como el pasto cuando el viento lo acaricia, estoy toda erizada, mira mis brazos, ya ninguno de mis bellos tiene joroba.

__¡Muy bien!__ dijo el gato__ con esa descripción podrías hacer temblar al cuerpo mas abrigado, estas entendiendo que lo verdaderamente importante es que tú sientas lo que cierta cosa te produce sin importar que no sea igual a una descripción colectiva. Y te aclaro que no te estoy pidiendo que renuncies a lo que tu profesora de biología te enseña sobre cómo funciona una flor, solo te aconsejo que no te conformes con ello si sientes que te deja un vació, busca también tu propia interpretación, tal vez en ella encontrarás lo que verdaderamente necesitas.
La necesidad de entender la naturaleza mas allá de lo que te pueden explicar, es uno de los síntomas de tener alma.
Cuando tú interpretas que las estrellas son estornudos del sol sobre la noche, estas enviando una información que solo tu alma entiende, por que es una información totalmente tuya.

__Hay un corto circuito en las nubes__ dijo la niña__ y los truenos están empezando a sonar, creo que me siento lista para un nuevo movimiento de mi corazón.

La niña cerro los ojos y se concentro en escuchar el sonido que la unión de las nubes producía. Respiraba suavemente, dejaba que los movimientos del cielo mecieran sus oídos.
Se sentía tan frágil como una telaraña en un día de aseo, nunca antes había sentido el mundo tan cercano, tan propio, tan corpóreo, tan vivo…

__El silencio es la voz del pensamiento__dijo la niña, sin abrir los ojos__ el silencio nos acerca a la unidad, nos integra profundamente con la vida, es la luz que nos deja ver nuestra verdadera identidad.
Escucho ese fuerte sonido que contrasta con la suavidad de las nubes que ahora deben de estar muy grises y siento algo diferente; encuentro una relación, ese sonido es muy parecido al que produce mi estómago cuando tengo mucha hambre, en este momento me siento dentro de un inmenso estómago oscuro, infestado de voluptuosidades.

__Y si las tormentas son el hambre de este planeta, ¿qué le damos de comer?__ pregunto el gato con mucha impaciencia.

__Pues tal vez se alimenta de nuestros sueños, de nuestros pensamientos bonitos, o de ese amor del que tanto hablan algunos adultos, o de los objetos que se impregnan de nuestra alma… No sé, se debe alimentar de muchas cosas…

El viento movía el pelo de la niña como si lo tuviera sumergido en el agua, el gato vibraba como un césped blanco, y la mariposa giraba como una bolsa extraviada en una autopista. En cada uno las ráfagas de viento eran de diferente magnitud; la niña se refrescaba, el gato elevaba las cometas de las pulgas y la mariposa luchaba para poder cerrar sus alas.

La niña no decía nada, solo sonreía, sabía que haber escuchado un estómago en el cielo, significaba haber movido su corazón hasta sus oídos, y eso la ponía muy feliz, ya que el mundo comenzaba a cobrar una belleza inimaginable, ahora ella era la que interpretaba, al fin se sentía en un mundo propio, formado por sus propias descripciones.

Poco a poco la gravedad comenzaba a reclutar un número mayor de gotas, y antes de que un batallón de átomos de hidrógeno y oxígeno aumentaran el peso de su ropa, la niña se despidió del gato y la mariposa, y con muchísima cautela descendió del techo.

agosto, 21, 2008
4 Maullando

Hay oídos en los que cabe un corazón

Era de noche y el gato se encontraba sentado sobre las rígidas olas de un techo con la absoluta quietud que un acontecimiento inesperado origina en la recepción de un cuerpo, que en este caso era sensual y sigiloso. Aunque era un poco incomoda la posición en la que el gato permanecía inmóvil, el acontecimiento diminuto y púrpura  que se había parado en uno de sus bigotes, __ de la misma forma que lo hacen los pájaros en los bigotes de los postes__ justificaba cualquier postura por absurda que pareciera.

La mariposa se movía lentamente sobre el bigote y a medida que avanzaba lo doblaba hasta convertirlo en media luna, logrando con su débil peso no solo darle particular gravedad a ese bigote sino también hundir en su corazón un pequeño triangulo de emoción. El gato solo dejaba que la mariposa se moviera como un nota musical que busca su lugar en un pentagrama; no la molestaba, ni siquiera se movía cuando sus suaves alas llenaban de cosquillas su nariz.

El gato disfrutaba de la diminuta y hermosa compañía de la mariposa, cuando de repente en sus ojos apareció la imagen de una niña muy triste que se dirigía a la casa en donde él se encontraba sentado. La vio acercarse a la puerta y antes de que ella entrara, decidió __ con una voz muy suave para que la mariposa no lo abandonara__ preguntarle:

__ ¿Porque estas triste y con invierno en las pestañas?

La niña no le respondió, ni se sorprendió por escuchar la pregunta de un gato, solo se limito a entrar en silencio a la casa. El gato se sintió muy triste por la reacción tan fría de la niña, y decepcionado comenzó a ordenar sus músculos para saltar y abandonar el techo y la mariposa, pero todo se interrumpió cuando notó con sorpresa que la niña se había sentado al lado suyo.

__ Estoy triste porque el mundo es triste, __ respondió la niña__ todos los grandes están amaestrados por sus corbatas y sus carteras, cada día inflan más sus jorobas con el humo negro de los carros. Nadie mira a nadie, es como si sus ojos estuvieran anclados al suelo y sus cerebros encadenados a las colectivas redes neuronales que con la rutina construyen. Es asfixiante percibir el progreso y tener que soportar una atmósfera ajena a mi verdadera naturaleza, me molesta sentirme atada a la precisión artificial de los movimientos en la ciudad.

__ Voy hablarte despacio y suave, ya que si lo notas, hay una mariposa practicando acrobacias en mis bigotes y no quiero que se valla por culpa de un movimiento brusco…
Y bueno, el mundo es verdaderamente triste cuando dejas que la sociedad te lo dibuje, no lo permitas, aun eres pequeña y te queda mas fácil subir tu corazón hasta tus sentidos ya que la distancia es muy corta, intenta subirlo y veras que el universo es mucho más hermoso.

La niña arrugó su rostro de fuerza y luego de hacer diversos movimientos muy chistosos, se rindió y le grito al gato;

__ ¡¡No se puede, es imposible, eres un gato muy mentiroso!!

__ Pues si piensas que parándote de cabeza o sacudiéndote el pecho, vas a mover tu corazón de su lugar, estas muy equivocada… Tu corazón solo lo puedes mover con tu consciencia.

__ Eso se me hace muchísimo mas difícil, es más, ni siquiera lo entiendo.

__ Hace una muy bonita noche, mira cuantas estrellas… ¿Para ti que son las estrellas? __ le pregunto el gato muy emocionado.

__ uhmmm… No sé, mi Papa un día me dijo que eran esferas regadas en el espacio que tenían luz propia

__ No me estas escuchando __ dijo el gato un poco decepcionado __ no le estoy preguntando a tu Papa sino a ti.

__ No sé, no sé, NO SÉ… Ehhhh, pues son… uhmmmm, no, no puedo…

La niña escondió su cabeza en medio de las rodillas y se puso a llorar, en ese momento el gato se acerco con la mariposa en sus bigotes y le dijo con una voz muy dulce;

__ Tienes que calmarte, solo levanta la cabeza y mira las estrellas en silencio, no despegues los ojos de ellas hasta que sientas lo que esos hermosos puntos son para ti.

La niña levanto los ojos y veía que las estrellas se movían como si las viera a través del agua, continúo observando y se emocionó mucho al darse cuenta de que con una lágrima podía hacer nadar a una estrella, en ese momento sintió que su corazón había subido hasta su ojos y con alegría dijo;

__ Ya sé, ¡Las estrellas son estornudos del sol sobre la noche!.

El gato quedo totalmente emocionado, nunca antes había escuchado una interpretación tan hermosa, esas palabras habían convertido su estómago en un inmenso nido de mariposas, la voz de esa niña era como una inquieta linea que reteñía la belleza del universo.

__ ¡¡Lo lograste!! __ dijo el gato con un mar de emociones en su paladar __ con un solo movimiento pudiste mover tu gigante corazón hasta tus ojos, ya solo falta que lo muevas a tus manos, tus oídos, tu boca y tu nariz, para poder percibir el mundo real. Sin embargo, creo que cada movimiento necesita de una noche. Es mejor que bajes y te vallas a tu cama a dormir, mañana en la noche veremos a que lugar moverás tu corazón.

La niña se paró y abrazó al gato por un largo momento, luego tocó levemente a la mariposa con un dedo y se despidió de ellos arrojando un beso con la mano, como desde un trampolín. Suspiro y bajo lentamente y con mucho silencio del techo, sin mirar hacía atrás para no tener el deseo de quedarse hasta el amanecer con ellos __no podía hacerlo, ya que la cama tendida y sin una sola arruga la delataría__.

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