Abril, 11, 2008

la lógica del universo

Es razonable pensar que nuestra libertad consiste en el poder de decidir, y es muy difícil pensar lo contrario, porque en cualquier momento de nuestra vida podemos demostrar que en toda acción siempre tenemos el dominio de decidir a favor de nuestros efímeros beneficios, o de los de otros, sin importar a veces si el tamaño del beneficio es el mismo al del daño mío o del entorno.

En resumen, consideramos que el albedrío existe porque tenemos decisión, porque; o soy bueno o soy malo.

Ahora bien, si analizamos el hecho de que pensar no cambia en nada nuestra condición de diminuta partícula cuando nos comparamos con la totalidad, es posible pensar que el albedrío no existe porque el universo es un sistema lógico, en el cual cada uno de nosotros cumplimos una función fundamental y específica, como la demás materia, obviamente con distintos niveles de contundencia e importancia en el sistema, esto no quiere decir que nuestras decisiones ya estén escritas, lo que quiero decir es que no importa hacia que punto dirijamos nuestra decisión, ya que en toda dirección siempre habrá una coherencia.

Somos libres en tomar la decisión, sin embargo la decisión tomada siempre es la adecuada para la estabilidad de todo el sistema y en este punto aparece la duda de si en ese hecho hay libertad, porque si analizamos alguna de nuestras acciones con respecto al universo, inevitablemente encontraremos una coherencia, precisa y necesaria.

Para cada decisión existe una coherencia. Pensar, no es algo que nos aparte del sistema como materia especial, sino que se puede considerar como una función que cumple un tipo de modificación en ciertas partículas que el sistema requiere.

En la infinitud del universo es fácil que la lógica se maquille como libertad, porque la lógica de mi acción puede estar en la esquina de mi casa o en la esquina de la galaxia, por eso es difícil comprobar que nuestras acciones están dentro de una lógica universal, porque ese efecto puede suceder en cualquier punto del universo.

Con todo lo dicho, hay que tener cuidado en considerar que si hacemos parte de un sistema lógico, se puede tomar cualquier decisión sin importar si es buena o mala, por la hipótesis de que no interesa, ya que si el efecto de una decisión siempre tiene un punto al cual afectar justificando su existencia y la de la materia implicada por la coherencia de su relación, lo bueno y lo malo no serían emociones sino funciones.

Esto sería totalmente equivocado, y peligroso; hay que aclarar que yo niego la existencia del albedrío porque me parece que nos coloca por fuera del universo, y aclaro que esto no quiere decir que mi negación sea verdadera, porque la existencia del albedrío en realidad esta en cada individuo que la puede vivir y sentir en todo momento, solo que si reflexionamos y somos conscientes de que no somos unos reyes que solo están para contemplar, alimentarse, explicar y modificar al universo , sino que en su inmensidad no somos mas que partículas funcionales, tal vez evaporaríamos nuestro ego y dejaríamos de sentir que el pensamiento es un trofeo.

Yo sé que aun es absurdo pensar que el albedrío no existe, y a continuación trataré por medio de un ejemplo, sustentar mejor este punto de vista.

El ejemplo mas apropiado que encuentro, está en la vida de las hormigas, solo que antes de continuar quiero que se piense a la hormiga reina, como (universo), al mensaje químico, como (lógica) y a las hormigas obreras, como (humanos).

Bueno, las hormigas son unos animales muy inquietantes por el sistema social que desarrollan para crear sus colonias, además por la existencia de castas que permiten que existan grupos funcionales que en sus especificas distribuciones hacen posible el orden, o sea, la estabilidad de toda sociedad.

En este caso solo me interesa mencionar su sistema de comunicación, el cual consiste en la distribución de mensajes químicos, que son sustancias denominadas como feromonas, las cuales son distintas para cada actividad, y para este caso solo me interesa, el mensaje de reclutamiento de obreras

Esta comprobado (y que lastima que siempre se tenga que decir ¡científicamente!) que la hormiga reina segrega una sustancia ( mensaje químico) que hace que las hormigas obreras trabajen exhaustivamente sin que ni siquiera les importe su propio bienestar, muchas mueren desarrollando su función. Ahora, la pregunta es; ¿estas hormigas son libres?, la respuesta es si y no, y acá aparece la solución.

Desde el punto de vista de la hormiga reina, las hormigas obreras no son libres, mientras que para las hormigas obreras esta pauta no es verdadera porque ellas se sienten libres, ya que desde su punto de vista la acción de caminar cierta distancia y cargar una hoja y volverlo a hacer una y otra vez, lo consideran como su vida y la justificación de su existencia, a pesar de que estén actuando bajo una influencia química.

(Aunque utilizar estos caracteres humanos en las hormigas se pueda considerar muy arbitrario, me parece que es la mejor forma para que el ejemplo funcione)

Este efecto en las hormigas obreras muestra como la existencia se adapta a una función por medio de la influencia de una decisión, y cómo esta adaptación es tan fuerte que se llega a pensar que hay libertad porque se puede tomar cualquier decisión (a pesar de que ¡todas las decisiones! que se pueden tomar, estén en el reducido espacio del punto de vista).

Todas las decisiones que podemos tomar, solo son las que caben en el reducido espacio de nuestro punto de vista, y en ese espacio obviamente hay libertad, pero fuera de el, no lo creo.

Ninguna decisión puede componerse de información que sobrepase las fronteras de nuestro universo creado, mejor dicho, la decisión no puede estar por fuera del espacio que el yo domina en el cerebro.

Nosotros solo nos podemos mover en el espacio que dominamos, y ahí es donde tomamos lo que en nuestra limitación consideramos como ¡¡todas las decisiones!!…

En verdad que la libertad es una ilusión.

Si es imposible dejar de aferrase a la idea de libertad, al menos se puede concluir que su existencia solo es posible en la distracción.

Septiembre, 6, 2007

la realidad, una cuestión de percepción

Nuestros sentidos nos construyen una realidad pertinente a nuestras capacidades, y esta, solo es un fragmento de la realidad verdadera, ¿pero entonces, es posible la existencia de una realidad inicial y pura? 

De la realidad pienso lo siguiente; esta no es una plataforma en donde las partículas se ubican sin alterar la superficie, más bien es una tela en donde se sostienen y se cubren. Esta tela (realidad) sufre deformaciones por los distintos tamaños y formas de las diversas partículas que allí se encuentran, ocasionando en cada partícula un entorno diverso por las distintas deformaciones en la tela, convirtiéndose este fragmento deformado por la forma de la partícula en un modelo de realidad.
Esto nos haría entender a la realidad construida como un resultado de las características del individuo.  

La realidad en donde existimos es una realidad deformada y por ende cada individuo construye su propio punto de vista, (y este punto de vista es una ramificación de la realidad, una distorsión de la distorsión) en cada ramificación el individuo conoce la realidad por medio de la construcción de su  creación con la percepción y en esta creación su  conocimiento se configura y se rige, ocasionando la  aparición de la susceptibilidad  de enfrentarse a una serie de sucesos contaminantes en el ambiente puro de su realidad. 

Vivimos y nos adaptamos a la deformación; nuestros sentidos la moldean, pero entonces; ¿el constructivismo es un placebo que alivia el desconcierto de realidad?, de cierta manera estoy de acuerdo, pues lo único que podemos saber de la realidad “total” es su ausencia y esta ausencia solo es evidente cuando chocamos contra un limite de nuestra construcción, sin embargo, mientras no chocamos nos conformamos con lo proporcionado por esta. 

El entendimiento  de la naturaleza es el resultado de una organización previa de nuestro intelecto; “reinventamos la realidad y la redescubrimos”, termínanos siendo creadores y creados, al mismo tiempo. Esta vivencia en nuestra propia construcción nos puede conducir a puntos de peligro, por ello es pertinente estar protegidos y no caer en la elaboración de una realidad individual a base de un “constructivismo tautológico”, pues este tipo de construcción puede estimular en su posible desmoronamiento, el factor critico de no estar donde se creía estar.
 
Adaptarse en una construcción en donde la repetición crea un entendimiento estrecho nos condiciona a vivir influenciados por verdades reducidas. En este estado se estimula la creencia en donde estas verdades extienden sus nidos y fecundan la cotidianidad, anestesiando con su presencia el intelecto y este solo despierta, cuando las circunstancias extienden la realidad construida, apareciendo como resultado de su despertar brusco dos caminos:

 La locura o la liberación.

“Es inevitable y necesario construir nuestro conocimiento, pero debemos estar atentos a no construir, (inconscientes) nuestro propio encarcelamiento”. 

Julio, 11, 2007

memoria inconsciente

Si la consciencia reduce nuestros sentidos creándonos un rango de percepción limitado a su capacidad, que pasa con la información que esta no alcanza a captar?
Esta pregunta me condujo a creer en la posibilidad de que exista una memoria inconsciente, la cual pueda almacenar la información que la memoria consciente no almacena por estar almacenando otra. Nosotros percibimos el mundo con la consciencia y la inconsciencia funcionando a la vez, sin embargo estas no se inclinan hacia el mismo punto; si la consciencia esta percibiendo el punto, la inconsciencia estará percibiendo lo que hay alrededor del punto. Esto quiere decir que la información con la que se alimenta la memoria consciente es la información de la que el ser esta concentrado y por lo tanto la memoria inconsciente se alimentaría con la información de la que el ser no esta concentrado.
Esta doble percepción obliga a que los sentidos estén en dos estados distintos. “enfocado y desenfocado” al mismo tiempo, funcionando análogamente. 

“Si yo escucho la historia que me cuenta una persona y estoy totalmente concentrado en lo que ella me cuenta, no escuchare la música que ha estado sonando en la habitación, sin embargo aunque no soy “consciente” de la música que suena, esa información no se pierde; esa es la información de la que se alimenta el inconsciente. Mi yo conciente escucha la historia y a la vez mi yo inconsciente escucha la música que suena en la habitación. 

Bueno, pero ahora aparece una pregunta muy importante; Como volvemos consciente la información que almacena el inconsciente?
En este punto el interventor es el entorno, ya que este, en circunstancias determinadas se relaciona con las situaciones que percibió en distorsión el ser, o de manera inconsciente. Al aparecer esta similitud de eventos el consciente  puede recuperar parte de esa información inconsciente, dependiendo del grado de similitud de tales eventos. De esta manera esa similitud de sucesos estimula esa información inconsciente trasladándola al consciente.
Con esto, un dejavú no sería un suceso de una vida pasada, sino de nuestra propia vida pero inconsciente, por eso a veces sentimos que “ese momento ya lo viví” y en realidad ese momento si lo vivimos pero no en otra vida, pensamos que es un momento de otra vida por ser inconsciente.
Todo esto es como cuando se mira por un vidrio; se puede mirar el paisaje que se encuentra a fuera, pero si dejo de mirarlo me veo reflejado, sin embargo mi reflejo y el paisaje no los puedo ver nítidos al mismo tiempo.

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